EL LIBRERO ASESINO

Personajes mitológicos de los Encantes, el librero asesino

 

Habrá que reconocer que de los múltiples personajes mitológicos de los Encantes, muchos de ellos recogidos por el folclorista Joan Amades, uno de los que más fortuna tuvo, a efectos de la fama, fue el de Fray Vicents, el librero asesino de Barcelona

Según dicha leyenda, los hechos ocurrieron durante el primer tercio del siglo XIX, y  en la Ciudad Condal y fue tan grande el impacto que causaron en la sociedad internacional, que escritores tan prestigiosos como Charles Nodier, Jules Janin o Gustave Flaubert, entre otros, no vacilaron en escribir inquietantes versiones de la misma historia.

Lo que  no recogió la leyenda, fue qué razón impulso a un ilustrado fraile, exclaustrado por el trienio liberal del monasterio de Poblet y reconvertido en afamado librero, a decidir matar a sus clientes. En su caso a estudiantes y eruditos, a bibliófilos o a coleccionistas  que acudían a su tienda, situada en las Voltas o Arcos de los Encantes de Barcelona, con la inocente  intención de saciar su bibliomanía.

Ya que no se trataba precisamente de menesterosos o de  papanatas, sino de hombres de elevada cultura que, conscientes de las exóticas colecciones del librero, pagaban lo que fuera con tal de hacerse con las obras que eran de su interés. En aquel caso, incunables del renacimiento, manuscritos de la Alta Edad Media, ediciones príncipe, en fin, de piezas únicas que aguzaban el apetito de los entendidos,  que ebrios por el perfume de los pergaminos no vacilaban en vaciar sus bolsillos con tal de satisfacer su adicción al papel viejo.

Y nada parecía quebrantar la armónica relación entre librero y cliente, hasta que la paz de Barcelona se tornó alarma general tras la aparición de una serie de cadáveres exquisitos. Bibliófilos y coleccionistas aparecían muertos por doquier y las autoridades no sabían a qué obedecía semejante matanza de intelectuales y eruditos. Hasta que un día no el afán de conocimiento sino el azar llevó a la policía a la tienda de Fray Vicents y éste, al final, acabo confesando sus atroces crímenes.

Amaba tanto a sus libros que sólo ante la voraz insistencia de los compradores le hacía  desprenderse de ellos, aunque, a continuación, siguiera a sus clientes y en alguna oscura callejuela los asesinaba sin piedad, para recuperar de nuevo sus amados textos. Leyenda que  recogerá en extenso La Vanguardia en junio de 1923.

 

Antonio Gascón – Taller  d´Historia del Clot-Camp de l´Arpa

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